miércoles, 2 de septiembre de 2009

La hora Cabana


Salgo de mi casa casi corriendo misma maratonista de adidas , por un momento me imaginé que era Louis Spyridon, compitiendo y que estoy a punto de llegar a la meta, en este caso mi meta es llegar a la combi, que no me deje y sobre todo que esté vacia, lo cual es casi imposible. Son las 8:30 a.m. me digo a mi misma! Rayos, llegaré tarde otravez, bendita combi donde estás? porqué hay tanta gente? 8:31 a.m. carayyyy no apareces!!! que colera!!! Señorita, si? me podría decir la hora por favor, las 8:35, gracias.... de nada! QUE???? Dios, es tradísimo,no puede ser. Al fin! empiezo a esquivar a toda la gente que se aglomera en el paradero, parece una batalla campal en cámara lenta, con codazos super sutiles de gente enternada y maletines; llevando en brazos mi cartera, un folder de documentos que olvidé llevar la semana pasada a la oficina, mi lonchera, una bufanda y una chompa por si hace frío en la noche.

Llena de cosas que para variar nosotras las mujeres somos expertas, es ahí cuando deseo fervientemente que sea el año 2050 y que hayan las tan ansiadas sillas voladoras, misma película de Pixar, Wall-e, en la que la gente se moviliza con sillas voladoras totalmente equipadas. No me importa las consecuencias que esa modernidad arrastre me digo en mi interior. Por fin llegué a subir a la combi, micro, bus, custer, lo que sea, llegué a mi meta principal, ser llevada. Pero eso no termina ahí; empieza otra odisea, estar cómoda, que a esa hora y con el tumulto de gente que a lo igual que yo sale tarde de su casa al trabajo. Recontra apretada, empiezo a ponerme morada y casi muerta de asfixia, no por los apretones que puedes sufrir sino, por ciertos aromas que emanan. Me empiezo a preguntar, porqué no salí temprano caracho! Hubiera tomado taxi, no porqué? para que voy a pagar 8 soles, mejor sigo aquí; No importa mañana si de hecho la hago. Llego a mi destino, marco tarjeta e ingreso a trabajar.

Que odisea la de hoy chicos no se imaginan! les digo a mi co-workers, detrás de mi, desfilan aun algunos más por ahí que también salieron tarde de sus respectivos hogares, sufriendo los mismos atropellos que yo. Pero dejando de lado quejas, pues soy consiente que esto lo ocasiono yo, nosotros mismos, es como si nos dijeramos muy en el interior, una vocecilla diminuta, hay aun es temprano, un minutito más, enterrada en mi cama de narices en la almohada. Cuando despiertas de ese profundo sueño, el tiempo pasó más rápido de lo esperado y nuevamente el reloj marca en mi cabecera. 8:30 a.m..


Tengo que aclarar que eso fue antes pues ahora soy la más puntual de todos , hoy llgué más temprano que de costumbre , a las 8:29a.m. espero seguir así.


2 comentarios:

  1. jaj, q pesado pasar por tooodo eso en las mañanas (y en las noches cuando todos salen d chambear),,,

    lo peor es cuando no hay carros, o hay paro d transportistas,,,

    saludos,,,

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  2. exacto, siempre es complicado salir en las mañanas, mil y un peripecias para llegar a nuestro destino.

    Saludos

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